viernes, 8 de abril de 2016

Es muy importante fomentar la autoestima de nuestros hijos


Lo mismo que los adultos, los niños y niñas necesitan confiar en sí mismos, en lo que saben hacer, en su potencial para desarrollar una actitud positiva frente a la vida y hacer frente a los obstáculos que se encuentren en su camino hacia la libertad y la autonomía.

Por experiencia propia puedo decir que los niños y niñas con baja autoestima son poco autónomos, poco atrevidos, con poca o nula iniciativa, nada interesados por la creación de nuevas experiencias, miedosos, retraídos, poco sociables...
                          

Fomentar su autoestima me ha llevado a interesarme por el tema de forma más profunda y por ello quiero enumerar algunas de las pautas más interesantes que he seguido para ayudar a estos peques:
  • Corregir sus "errores" con paciencia y dedicación, con mucho cariño, sin gritos ni aspavientos.
  • No utilizar palabras de desaprobación como torpe, tonto, bobo, malo. Es preferible que tampoco se usen términos como listo, bueno... Hay otras formas de decir las cosas sin etiquetar como: no hay que pegar a nadie, debemos recoger los juguetes, has dibujado muy bien, me encanta tu dibujo... En definitiva: no debemos juzgar al niño o niña sino a su comportamiento.
  • Evitar hacer comparaciones con otros niños o niñas o adultos. No hay base para las comparaciones porque todos somos diferentes.
  • Valorar su trabajo, su esfuerzo, no el resultado. El resultado a veces no es proporcional al esfuerzo, por eso valorar el esfuerzo y la constancia es lo más adecuado. Todos estamos aprendiendo constantemente.
  • Darle autonomía para que haga las cosas que es capaz de hacer. Por ejemplo: vestirse sólo, lavarse los dientes, ayudar a poner o quitar la mesa, llevar la ropa al cesto, recoger la habitación y los juguetes... Estas pequeñas acciones promueven la responsabilidad tan necesaria en todos los aspectos de la vida.
  • Poner límites. La importancia de saber en qué terreno nos movemos es fundamental para todo ser humano. Un niño o niña debe saber qué se espera de él, qué está bien y qué está mal y si se rebasan estas normas siempre deben saber que habrá consecuencias. La puerta de las consecuencias deberá estar cerrada, es decir, cuando un peque pasa una norma, a priori no debe saber cuál será la consecuencia, ésta debe ajustarse en el momento de la acción. Por ejemplo no es conveniente decir: si no recoges los juguetes no te doy chocolate, a lo mejor ese día el peque puede pensar que es mejor quedarse sin chocolate que recoger los juguetes. Sin embargo si le decimos... si no recoges los juguetes tendremos que pensar algo, esto nos da opción para ajustar ese día y en ese momento lo que mejor nos convenga a nosotros o al niño-a.
  • No sobreprotegerles. Los peques con sobreprotección son indecisos, miedosos y no se atreven a tomar decisiones sin el apoyo de un adulto. Los niños y niñas deben explorar, sin peligro, pero explorar el mundo que les rodea. No pasemos nuestros miedos a nuestros chavales porque no avanzarán en su desarrollo.
  • Darle su espacio y su tiempo. Los niños-as necesitan que les hagamos caso cuando nos cuentan cosas de casa o del cole o del parque o del patio. Para ellos y ellas es importante lo que nos van a decir. Un adulto que constantemente pasea o está sentado en un banco del patio o del parque viendo el móvil en vez de animar o hablar con el niño-a le está restando importancia a la acción de comunicarse y expresar sus necesidades y emociones. 

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Espero que estas pautas sean útiles.


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